Entre los 500 € de una plantilla y los 6.000 € de un desarrollo a medida hay un mundo. Te contamos qué hay dentro de cada cifra.
Es la primera pregunta de casi todas las llamadas y la más difícil de contestar en treinta segundos. Una página web no es un producto con precio de catálogo: es un encargo, y lo que lo encarece o lo abarata casi nunca es el diseño.
Los tres escalones habituales
En la práctica, los presupuestos que se ven en Jerez se agrupan en tres tramos bastante claros.
- De 400 a 900 €. Plantilla comprada, textos del cliente y fotos de banco. Sirve para existir. No sirve para competir.
- De 1.200 a 3.500 €. Diseño propio, estructura pensada para posicionar, velocidad cuidada y, en muchos casos, fotografía producida para el proyecto. Es donde está la mayoría de los proyectos serios de pyme.
- Más de 4.000 €. Tienda online, reservas, integraciones con software del cliente o catálogos grandes.
Qué encarece un proyecto de verdad
No es el número de páginas. Es la cantidad de decisiones que hay que tomar y de material que hay que crear desde cero.
- Contenido. Si los textos hay que escribirlos, el proyecto crece. Si además hay que fotografiar el negocio, más.
- Funcionalidad. Un formulario no es lo mismo que un carrito, y un carrito no es lo mismo que un carrito con stock sincronizado.
- Migración. Rehacer una web con posicionamiento consolidado obliga a un plan de redirecciones que lleva tiempo y evita perder tráfico.
Cómo saber si un presupuesto es honesto
Pide siempre tres cosas por escrito: qué páginas incluye, quién escribe los textos y de quién son el dominio, el hosting y los accesos al terminar. Si esas tres respuestas están claras, el resto se negocia. Si no lo están, el precio es lo de menos.
Y después de publicar
Una web publicada es el punto de partida. El presupuesto debería decir también qué pasa el mes siguiente: mantenimiento, copias de seguridad, medición y quién responde cuando algo se rompe un viernes por la tarde.